Cómo se calcula una bajada pluvial (y por qué se encharca la azotea)
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Una azotea que se encharca, una coladera que se desborda en el primer aguacero fuerte, una mancha de humedad en el plafón del último piso. Casi siempre el origen es el mismo: las bajadas pluviales se eligieron por costumbre, no por cálculo.
El cálculo no es complicado. Lo que pasa es que se salta, porque la red pluvial parece la instalación menos importante del proyecto hasta el día en que llueve.
De dónde sale el gasto pluvial
Para azoteas y cubiertas se usa el método racional. El gasto que tiene que desalojar cada bajada depende de tres datos:
- El área de captación (A) que le toca a esa bajada, en m², medida en planta.
- La intensidad de lluvia de diseño (I) del sitio, en mm/h, para la duración y el periodo de retorno que fija la norma o el criterio del proyecto.
- El coeficiente de escurrimiento (C): en una azotea impermeabilizada casi toda el agua escurre, así que se usan valores cercanos a 1.
Con esos datos, el gasto en litros por segundo es:
Q = C · I · A / 3,600
con I en mm/h y A en m². Dividir entre 3,600 convierte milímetros por hora sobre metros cuadrados en litros por segundo.
Un ejemplo
Una azotea de 500 m² que descarga a una sola zona, con un coeficiente de 0.95 y una intensidad de diseño de 150 mm/h (valor ilustrativo: la intensidad real depende del sitio y del criterio de diseño):
Q = 0.95 × 150 × 500 / 3,600 ≈ 19.8 L/s
Ese gasto se reparte entre las bajadas de esa zona. Con la capacidad de cada diámetro (de las tablas de diseño o del fabricante para bajadas verticales) se decide cuántas bajadas hacen falta y de qué diámetro. Si la capacidad de un diámetro no alcanza, se sube el diámetro o se agregan bajadas, y se reacomodan las pendientes de la azotea para que cada área llegue a la suya.
Los errores que más vemos
- Una bajada "por costumbre" en cada esquina, sin revisar qué área le toca a cada una. En azoteas irregulares, una bajada termina recibiendo el doble que la otra.
- Calcular con el área de la losa y no con la de captación: pretiles, muros que escurren hacia la azotea y cubiertas superiores también aportan agua.
- Coladeras más chicas que la bajada. El tubo alcanza, pero la entrada no.
- Sin gárgola o rebosadero de emergencia. Si una coladera se tapa con hojas, el agua no tiene a dónde ir más que hacia adentro.
- Bajadas conectadas al drenaje sanitario, que en un aguacero lo saturan. En naves y edificios existentes lo encontramos seguido al levantar.
En cubiertas grandes, el cálculo cambia de escala
En una nave industrial o un centro de distribución el área de captación se mide en miles de metros cuadrados. Ahí la red pluvial deja de ser un detalle: define canalones, el número de bajadas a lo largo de la nave y el tamaño de la red exterior que las recibe. Un error de criterio se multiplica por cada crujía.
Por eso en esos proyectos levantamos la cubierta (con dron cuando es grande), medimos sus pendientes reales y dividimos las áreas de captación antes de calcular.
Lo que debe traer un proyecto pluvial
- Plano de azotea con las áreas de captación de cada bajada.
- Intensidad de lluvia de diseño y de dónde se tomó.
- Memoria con el gasto de cada bajada y la capacidad del diámetro elegido.
- Coladeras, gárgolas o rebosaderos de emergencia.
- A dónde descarga cada bajada y con qué capacidad.
Si el proyecto sólo trae el dibujo de las bajadas, el cálculo probablemente no se hizo.
¿Tu proyecto tiene azoteas o cubiertas grandes?
Calculamos la red pluvial con el área real de captación y la lluvia de diseño del sitio, y la coordinamos con el resto de las instalaciones.