Cómo se calcula el aire acondicionado (y por qué no por metro cuadrado)
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“Una tonelada por cada tantos metros cuadrados” sirve para una primera idea, no para comprar equipos. Dos espacios del mismo tamaño pueden necesitar capacidades muy distintas, y el error se paga dos veces: en el equipo y en el recibo de luz de todos los años siguientes.
Por qué falla la regla del metro cuadrado
Un local que ve al poniente con fachada de vidrio no se parece en nada a uno interior. Una oficina con tres personas tampoco se parece a una sala de juntas para doce con una pantalla encendida todo el día. La regla del metro cuadrado los trata igual, y por eso termina en equipos que no alcanzan o, más seguido, en equipos sobrados.
Qué entra en la carga térmica
- La envolvente: orientación, superficie y tipo de vidrio, muros y azotea expuestos al sol.
- Las personas: cuántas hay y qué hacen; no es lo mismo una oficina que un gimnasio o una barra de jugos.
- La iluminación y los equipos: hornos, cafeteras, refrigeradores, pantallas y computadoras.
- El aire exterior de ventilación, que hay que enfriar y deshumidificar, y que casi siempre se olvida.
- La humedad, que en clima costero pesa tanto como la temperatura.
La carga se calcula con criterios ASHRAE, hora por hora, para encontrar el momento de máxima demanda de cada espacio. El resultado se expresa en toneladas de refrigeración: una tonelada equivale a 12,000 BTU/h, unos 3.5 kW térmicos.
Por zona, no por edificio
Dividir el inmueble en zonas térmicas, espacios con orientación y uso parecidos, permite que cada una tenga el equipo y el control que necesita. Un solo equipo para espacios con usos distintos deja a unos con frío y a otros con calor.
Del cálculo al sistema
Con las cargas por zona se elige el sistema, no al revés:
- Minisplit para locales y espacios chicos e independientes.
- Paquete o dividido con ductos para comercios y oficinas de una sola zona grande.
- VRF cuando hay muchas zonas con control individual, como oficinas, hoteles o residencias grandes.
- Agua helada para edificios e industrias de gran capacidad.
La potencia eléctrica de cada equipo pasa directo al cuadro de cargas del proyecto eléctrico. Por eso diseñamos HVAC y eléctrica juntos.
Lo que se resuelve en el modelo
El ducto principal que no pasa por el plafón porque nadie lo revisó contra la trabe, la condensadora sin espacio para disipar calor o el drenaje de condensados que no tiene a dónde ir son problemas de coordinación. En el modelo BIM se ven y se corrigen antes de la obra, junto con la tubería de refrigerante, los soportes y los accesos de mantenimiento.
Dónde lo hemos aplicado
Hemos diseñado el aire acondicionado de la mayoría de las sucursales de Starbucks que hemos proyectado en el país, de los Joe & The Juice de la Ciudad de México, de una planta de Forvia Hella, de una boutique Longines, de un hangar en Los Cabos, de la nave de Peñafiel en Tecámac, de departamentos en La Paz y de residencias en la Riviera Maya.
¿Tienes un proyecto en puerta?
Calculamos y coordinamos las instalaciones en un solo modelo BIM, con la memoria que sostiene cada decisión.