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Cálculo

Caída de tensión: el error más común en instalaciones eléctricas

· actualizado el 6 de octubre de 2026 · 8 min de lectura

Caída de tensión: el error más común en instalaciones eléctricas

De todos los proyectos eléctricos que nos llegan para revisar, el error que más repetimos señalando no es un cálculo mal hecho: es un cálculo que nunca se hizo. El conductor se eligió por la corriente que va a conducir, se verificó que la ampacidad alcanzara, y ahí terminó el análisis. La caída de tensión se dio por buena sin comprobarla.

Ampacidad y caída de tensión no son lo mismo

La ampacidad responde a una pregunta de seguridad: cuánta corriente puede llevar ese conductor sin calentarse más allá de lo que aguanta su aislamiento. Es un límite térmico y no depende de la distancia.

La caída de tensión responde a una pregunta de funcionamiento: cuánto voltaje se pierde en el camino. Y esa sí depende de la distancia, de forma lineal. El mismo calibre que es correcto para alimentar un tablero a 15 metros puede ser insuficiente para alimentarlo a 60, aunque la corriente sea idéntica.

Un conductor puede cumplir el primer criterio y fallar el segundo sin que nada se caliente, sin que ninguna protección opere, y sin que el error se note hasta que el equipo del extremo más lejano arranca con dificultad o un motor se sobrecalienta por trabajar a menos tensión de la nominal.

Caída de tensión máxima permitida: el criterio de 3% y 5%

Trabajamos con el criterio clásico: hasta 3% de caída en el circuito derivado, y hasta 5% acumulado sumando alimentador más derivado, medido en la salida más desfavorable de la instalación.

Vale la pena decir algo que se presta a confusión: en la norma mexicana estos porcentajes aparecen como nota informativa, no como requisito obligatorio. Esa es justamente la razón por la que tanta gente los ignora — técnicamente no te están obligando. Pero una instalación que los rebasa funciona peor, consume más y envejece antes, así que nosotros los tratamos como límite de diseño, no como sugerencia.

Las variables que de verdad mueven el resultado

Estos son los factores que cambian el número:

Cómo se calcula la caída de tensión por distancia

Para conductores de cobre y cargas principalmente resistivas, las fórmulas simplificadas que se usan en México dan la caída en porcentaje a partir de la longitud del circuito:

Monofásico, 2 hilos: e% = 4 · L · I / (En · S)
Trifásico, 4 hilos: e% = 2 · L · I / (En · S)
Trifásico, 3 hilos: e% = 2 · √3 · L · I / (Ef · S)

Donde L es la longitud del circuito en metros (un sentido), I la corriente en amperes, S la sección del conductor en mm², En la tensión entre fase y neutro y Ef la tensión entre fases. Con motores, equipos de refrigeración o recorridos largos en calibres grandes hay que usar el método completo con resistencia, reactancia y factor de potencia.

Ejemplo. Un circuito monofásico a 127 V que lleva 20 A a 30 m. Con calibre 12 AWG (3.31 mm²): e% = 4 × 30 × 20 / (127 × 3.31) ≈ 5.7%, casi el doble del 3% recomendado para un derivado. Con 10 AWG (5.26 mm²) baja a 3.6%, y con 8 AWG (8.37 mm²) queda en 2.3%. El 12 AWG aguanta la corriente sin problema; lo que no aguanta es la distancia.

Por eso la pregunta útil no es "¿qué calibre lleva 20 amperes?", sino "¿qué calibre lleva 20 amperes a esta distancia?".

Cómo solucionar la caída de tensión

Si el cálculo (o la medición en sitio) da una caída mayor a la recomendada, estas son las soluciones, de la más común a la más estructural:

En una instalación existente, primero se mide: tensión en vacío y con carga en la salida más lejana. Si la diferencia confirma el problema, se corrige con alguna de las opciones anteriores; si no, el síntoma viene de otra parte (conexiones flojas, desbalance entre fases o tensión baja desde la acometida).

Dónde se rompe el cálculo en obra

Aquí está el punto que casi nadie menciona. El cálculo puede estar impecable y aun así fallar, porque se hizo sobre una longitud que la obra no respeta.

La charola no va en línea recta: rodea una trabe, sube a buscar el plafón, baja por un muro. Entre la longitud del plano y la longitud instalada suele haber una diferencia del 20% o más, y esa diferencia se traduce directo en caída de tensión. Cuando el proyecto se calcula con la distancia teórica y se instala con la real, el margen se lo come la obra.

Por eso medimos la longitud sobre la trayectoria modelada, no sobre el plano. Si la charola está dibujada en el modelo con su recorrido real, la longitud del alimentador sale del modelo y no de una estimación.

Qué pedirle a quien te entrega el proyecto

Si vas a recibir un proyecto eléctrico, estas cuatro preguntas separan un cálculo real de un calibre elegido por costumbre:

  1. ¿Existe memoria de caída de tensión por circuito, o solo el cuadro de carga?
  2. ¿Qué longitud se usó para cada alimentador y de dónde salió ese número?
  3. ¿Cuál es la salida más desfavorable de la instalación y cuánto da ahí el acumulado?
  4. ¿El cálculo distingue entre circuitos monofásicos y trifásicos?

Si la respuesta a la primera es que no hay memoria, las otras tres sobran.

Por qué lo revisamos antes de modelar

Corregir un calibre en la memoria cuesta minutos. Corregirlo después de que el modelo está coordinado significa revisar si el nuevo conductor cabe en la canalización, si la charola sigue siendo suficiente, y si el cambio choca con algo que ya estaba resuelto. Corregirlo en obra significa cable comprado que no sirve.

Es el mismo principio que aplicamos en todas las disciplinas: el cálculo primero, el dibujo después. El modelo es donde se verifica que el cálculo sobrevive al edificio real, no donde se descubre que hacía falta.

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